viernes, 31 de enero de 2014

EL JUEGO DE LA LÓGICA

Buscando información acerca de la lógica y el conocimiento, encontré por casualidad un libro escrito por el autor de “Alicia en el País de las Maravillas”, Lewis Carrol, titulado “El juego de la lógica”.
Este libro es un ensayo filosófico y de problemas matemáticos escrito en 1886, en los que el autor plantea algunos ejemplos claves de lógica, en especial lógica simbólica.

Lewis Carrol, seudónimo de Charles Ludwig Dogson, fue una persona muy singular, lógico, matemático, novelista y soñador de países y mundos maravillosos. Entre todos los libros que publicó, “La lógica simbólica” es una obra de transición entre la lógica tradicional de Aristóteles y la lógica moderna. Pero no es una lógica que se centre en los argumentos de las matemáticas, sino que se trata más bien de una lógica de utilidad pedagógica, una lógica lúdica, es decir, es un libro que se va ejecutando a sí mismo según vamos resolviendo sus problemas y acertijos.

Aunque no he leído el libro, en el prólogo de “El juego de la lógica”, he descubierto que existe relación entre éste y su obra más conocida “Alicia en el País de las Maravillas”, a pesar de ser un libro de género infantil.


Un ejemplo de esta relación se observa en un diálogo entre Alicia y el gato de Chesshire:

 ¿Cómo sabes que tú estas loco?-peguntó Alicia.
Para empezar -repuso el gato-, los perros no están locos. ¿De acuerdo?
Supongo que no –dijo Alicia.
Bueno, pues entonces –continuó el gato-, observarás que los perros gruñen cuando algo no les gusta, y que mueven la cola cuando están contentos. En cambio yo gruño cuando estoy contento y muevo la cola cuando me enojo; luego estoy loco.
He elegido este tema, porque al leerlo me sorprendió que un autor conocido por sus libros infantiles, publicara obras sobre lógica. Carrol afirmaba que su intención era popularizar el tema de la lógica, para él fascinante, y enseñárselo a los estudiantes.
Además creo que teniendo una pequeña base de conocimientos de lógica, al volver a leer el libro, lo leería desde otro punto de vista, diferente al que tenía de pequeña. Por ello, habrá que releerlo.

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